Editorial
Puntos de vista

Un cierre de listas con muchos heridos y ninguna ambulancia

Las negociaciones fueron hasta el último minuto del cierre de listas y hubo mucha disconformidad en todos los sectores. (Dibujo: NOVA)

Como cada cierre de listas, el que acaba de culminar dejó varios heridos de un lado y otro del arco político, aunque con la novedad de que en esta oportunidad parece muy difícil que algún espacio menor pueda oficiar de "ambulancia" para contener a todos los que se quedaron afuera de los armados principales del oficialismo y la oposición.

Lo primero que hay que decir es que como muchos sospechaban, el camporismo primó en el Frente de Todos, relegando -como siempre- tanto a los históricos, como a los intendentes, por lo que las listas están plagadas de "cristinistas puros" a pesar de la promesa de amplitud.

En la segunda sección electoral bonaerense, la candidatura a senador de Francisco Durañona, va en ese sentido, desplazando a su par de Capitán Sarmiento, Oscar Ostoich que contaba con el apoyo de varios intendentes peronistas de la región, que fueron "ninguneados" a favor del ultracristinista de San Antonio de Areco.

En la séptima sección la sorpresa pegó por igual a oficialistas y opositores, ya que ambos llevan en su lista seccional a dirigentes que no residen en la región -Daniel Lipovetsky y Luciana Padula-, relegando a algunos candidatos locales con aspiraciones de acceder a una banca, que pasaron a engrosar las lista de "heridos" de este cierre.

Pero el gran derrotado es sin dudas el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó, que no logró renovar ninguna de las 5 bancas que ponía en juego en la legislatura bonaerense y está prácticamente fuera de juego dentro del oficialismo y con muchas dificultades para volver al peronismo debido a la negociaciones que quedaron truncas en las últimas semanas.

Un experimento para evitar heridos se dio en la capital provincial, donde el Frente de Todos lleva 5 precandidatos a la intendencia, lo que podría llevar a esta fuerza a replicar el papelón del massismo que en 2015 presentó 6 candidatos que entre todos no lograron superar los 20 puntos, y la jugada no evitó las tensiones internas y las rupturas, sino que solo las pospuso hasta después de las PASO.

La falta de "ambulancias" tiene que ver con el brutal manoseo que sufrieron los espacios que aspiraban a ser tercera fuerza, ya que consenso Federal quedó desdibujado y en varios distritos sufre la fuga del peronismo por llevar candidatos radicales, mientras el socialismo se debate entre acompañar hasta el final o ya mismo cerrar filas con el oficialismo y el GEN está prácticamente afuera de cualquier armado.

En el Frente de Todos se habían manifestado dispuestos a recibir a los que quedaran afuera de otros espacios, pero la realidad es que el cierre de listas fue complejo y dejó en claro que no hay ni una conducción firme ni una lapicera única a pesar de que el camporismo logró copar las listas y por eso todavía tiene problemas internos que resolver antes que ampliar los acuerdos hacia afuera.

En definitiva, esta vez habrá que esperar por lo menos hasta las PASO para saber realmente si puede haber un reacomodamiento de la relación de fuerzas con pases de factura incluido de un lado y del otro, o si simplemente estamos accediendo a la jubilación de algunos dirigentes y espacios políticos completos que saldrán de la escena para siempre.

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