Panorama Político Bonaerense
Elecciones

Garantía de confianza y seguridad

María Eugenia Vidal y Cristian Ritondo. (Dibujo: NOVA)

Por Maxi Pérez (@perezmaxi), corresponsal de NOVA en Casa de Gobierno y Legislatura bonaerense.

El oficialismo bonaerense tiene el terreno despejado en materia electoral y salvo en algunos distritos en donde podrían producirse algunas fugas o tensiones internas, en la mayoría están las condiciones dadas para que el mandato que baje de gobernación sea palabra santa.

La gobernadora María Eugenia Vidal tendrá la chance de revalidar su título en la gran encuesta que representan las PASO, para lo cual contará nuevamente con el acompañamiento de Daniel Salvador, lo que debería garantizarle el apoyo pleno del radicalismo.

Y para llegar en las mejores condiciones a esa instancia y sobre todo a las generales de octubre, Juntos por el Cambio buscará centrar la discusión sobre los ejes en los que puede exhibir mejores y mayor cantidad de diplomas, y que no son precisamente en la economía, un área en la que ha fallado en todos los niveles del Estado.

Eso explica primero la candidatura de Cristian Ritondo como primer candidato a diputado nacional y también la fuerte campaña mediática que busca reinstalar el “combate contra las mafias” y la “lucha contra el narcotráfico”, como los principales logros de Vidal, por encima de las obras y de la transparencia en la gestión.

Esta vez no habrá una “morsa” en frente de la mandataria, sino un ex ministro que aun generando rechazo en los ciudadanos cercanos al PRO y el radicalismo, provoca en el resto una espacial atracción solo comparable con la que logra en cada presentación la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner.

Por eso el equipo político de Vidal que encabeza Federico Salvai, sabe que necesitan llevar la discusión a un terreno en el que Axel Kicillof no pueda ni siquiera contestar y ese es precisamente el plano de la seguridad, las purgas policiales y los operativos de saturación en las “zonas calientes” para combatir el delito.

Poco importan la “doctrina Chocobar”, vista en algunos ámbitos del gobierno como un acierto más que como un error, la masacre de San Miguel del Monte o el caso más reciente de Burzaco. Lo importante es mostrar acción y mano dura con la delincuencia y una purga policial constante.

La ventaja de llevar la campaña a este terreno es que no solo hay estadísticas para mostrar sino también acusaciones de a montones contra el gobierno anterior tanto en la gestión nacional como la provincial, por lo que será muy difícil para el peronismo desandar las críticas sobre sus propias políticas de seguridad.

La rosca antes de la tormenta

La disputa por la gobernación promete ser mano a mano y todavía más polarizada que a nivel nacional, por lo que la verdadera pelea se dará en los territorios para ver cómo queda conformado el mapa político bonaerense tras el cierre de listas y de acuerdo a los reacomodamientos y como podría quedar de acuerdo a los resultados de la elección.

Para el oficialismo hay distritos realmente complejos, más por las disputas internas que por el riesgo que representa la oposición, como es el caso de Mar del Plata, donde el intendente Carlos Arroyo anunció que se corta solo e irá con boleta corta, llevándose un puñado de votos que podrían ser muy dañinos para el oficialismo.

En Bahía Blanca la disputa por los nombres que aportó el radicalismo para integrar la nómina de concejales también abrió una grieta en la gestión de Héctor Gay, que amenaza con la salida de por lo menos un sector de la UCR si no se acomodan los tantos antes de las PASO.

Azul es otro distrito problemático, porque la gestión de Hernán Bertellys hace agua en todas las áreas y porque el lanzamiento de Omar Duclos, con pretensiones de jugar por dentro del oficialismo generó fuertes tensiones hacia adentro de la gestión municipal.

Otro de los territorios problemáticos es Pergamino, donde la gestión de Javier Martínez viene siendo duramente cuestionada por la falta de rigor sanitario para controlar las fumigaciones en toda la zona, y dónde también se presentará por afuera del oficialismo el ex intendente Héctor “Cachi” Gutiérrez, que pretende llevar el sello de la UCR para dar el batacazo.

Para la oposición el escenario se presenta en general menos complicado, y todavía esperan que la orden llegue de arriba para ordenar las tensiones locales, y prácticamente no hay distritos que no puedan resolverse mediante un acuerdo de cúpula, como suele ocurrir con el peronismo. Por eso la tormenta parece estar del lado del oficialismo, fundamentalmente porque en esta oportunidad tienen chances de perder la elección provincial y/o de ver disminuido su poder territorial aún si Vidal logra la reelección.

Vale decir que el reparto para el oficialismo es mucho más chico que en 2017, mientras que las expectativas de los que se quedaron afuera en aquella oportunidad son mucho mayores, por lo que habrá que ver de qué manera la coalición de gobierno intenta contener a los heridos para evitar que se vuelquen a la tercera opción que representará Roberto Lavagna, o peor aún, cierren acuerdos locales con el peronismo.

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