Panorama Político Bonaerense
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Llegó el "poroteo" a la provincia de Buenos Aires

Vidal - Salvador y Kicillof - Magario van en agosto por el primer chico. (Dibujo: NOVA)

Por Maxi Pérez (@perezmaxi), corresponsal de NOVA en Casa de Gobierno y Legislatura

En tiempo de descuento para el cierre de listas en la provincia de Buenos Aires convirtió a todos los búnkers de campaña en escenarios de alta alquimia en los que los armadores de cada frente electoral buscan la mejor fórmula para ganar la mayoría de las voluntades de cara a las primarias de agosto, como forma de posicionar para octubre.

Con la disputa prácticamente cerrada entre la gobernadora María Eugenia Vidal y el diputado nacional Axel Kicillof, quedan sin embargo algunas incógnitas que podrían modificar sustancialmente el tablero político y lo primero que hay que decir en ese sentido, es que en ninguno de los dos espacios está garantizado que las fórmulas anunciadas sean las que finalmente se presenten a la elección.

Por el lado del radicalismo a pesar de que la presentación de Daniel Salvador nuevamente como candidato a vice de Vidal trajo cierta tranquilidad, hay todavía un alto grado de incertidumbre ante los fuertes rumores de que en Balcarce 50 todavía se debate sobre la conveniencia de un binomio con dos figuras del PRO, tal como fue el plan original en 2015, cuando se presentó a Cristian Ritondo como candidato a vice.

El actual ministro de Seguridad tiene garantizada la presidencia de la Cámara de Diputados si el presidente Mauricio Macri logra la reelección, pero ante la insistencia de los radicales para ocupar ese espacio, algunos creen que podría realizarse un enroque y llevar a Ritondo como postulante al cargo para el que se lo pensó inicialmente en la provincia.

Las cosas no son muy distintas en el Frente de Todos, sobre todo después de que el Frente Renovador se sumara a ese espacio, porque comenzaron a multiplicarse los rumores de que, sin ser una exigencia de Sergio Massa, el lugar de Verónica Magario en la fórmula podría ser variable de ajuste en la negociación.

Si así fuera, el massismo podría alcanzar la presidencia del Senado, y pisar fuerte por primera vez en la cámara alta provincial, donde nunca tuvo un bloque lo suficientemente numeroso como para instalar agenda, por lo que la presión de los renovadores siempre llegó del lado de diputados.

Pero aún si el tigrense rechazara el convite para ubicar a unos de sus dirigentes para acompañar a Kicillof, la jefa comunal de La Matanza tampoco tendría garantías de terminar firmando como candidata, por la posición dura de algunos intendentes que reclaman ese lugar o el uso pleno de la lapicera.

Es decir que, en este caso, las incógnitas tampoco responden al “poroteo” electoral sino más bien a garantizar la solidez de la estructura política que deberá respaldar las candidaturas durante la campaña y acompañar un eventual gobierno, sea cual sea el resultado.

En donde sí la discusión se centra en los niveles de aprobación de los diferentes espacios y candidatos, es en el armado de las listas seccionales y en las candidaturas para la intendencia, con algunas disputas que amenazan con llevarse toda la atención ante la posible inexistencia de competencia interna en los niveles nacional y provincial de los principales frentes.

El municipio de General Pueyrredón, por ejemplo, será uno de los que tendrá un cierre de listas para alquilar balcones, porque a pesar de que el oficialismo triplicó los votos de su inmediato competidor en las últimas dos elecciones, actualmente se encuentra en un estado de atomización absoluta que podría perjudicarlo seriamente en las urnas.

El intendente Carlos Arroyo insiste con ir por la reelección a pesar de los problemas que arrastra y de su casi nula intención de votos, en frente, pero dentro de la alianza gobernante tiene a Vilma Baragiola, la eterna precandidata radical que cree que finalmente llegó su momento y a Guillermo Montenegro como referente del PRO más puro, además del “Lilito” Guillermo Castello y alguna sorpresa que pudiera aparecer sobre el cierre.

Otro distrito con serios problemas para Cambiemos, ahora “Juntos por el Cambio”, es el de Azul, donde el ex intendente Omar Duclós armó una coalición de partidos que incluye a la Coalición Cívica y el radicalismo local, que rompieron con el oficialismo luego de que Vidal pactara con Hernán Bertellys, que había sido elegido con la boleta del Frente para la Victoria.

Duclós quiere ir con una colectora del macrismo, pero por la dudas también inscribió a su espacio local y ya adelantó que está dispuesto a competir con boleta corta si en el oficialismo provincial prefieren seguir apostando por el actual intendente, que según las encuestas tendría serias dificultades para reelegir.

Pero estos dos distritos son apenas la muestra de lo que podría pasar en otros tantos en los que los postulantes del oficialismo se encuentran en estado de ebullición, esperando órdenes de arriba o una libertad de acción salvadora que permita ordenar el juego desde abajo, mientras tanto el tiempo corre y la rosca sigue girando en toda la provincia.

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