Panorama Político Bonaerense
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El kirchnerismo apuró la fórmula y dejó al resto mirando de reojo

Axel Kicillof-Verónica Magario, la fórmula K para disputar la Gobernación bonaerense. (Dibujo: NOVA)

Por Maxi Pérez (@perezmaxi), corresponsal de NOVA en Casa de Gobierno y Legislatura

La confirmación de la fórmula del kirchnerismo para la Gobernación que integran Axel Kicillof y Verónica Magario, que contó rápidamente con el apoyo de todos los sectores del peronismo, incluso aquellos que impulsaban otras candidaturas, dejó al resto de la oposición en una compleja situación, casi de orfandad de figuras competitivas para esa categoría.

El binomio combina la alta intensión de votos del ex ministro de Economía, que es el único dirigente que recepciona casi íntegramente los votos de Cristina Kirchner, con la figura de una intendenta fuerte como Magario, que cubre el reclamo de los jefes comunales de llevar a uno de sus pares como candidato.

Pero, además, al otorgar certezas tras el lanzamiento de la candidatura de Alberto Fernández, le permite también al peronismo picar en punta a la hora de comenzar a discutir las listas y definir los mecanismos a través de los cuales se seleccionarán los candidatos, lo que básicamente equivale a decir quién o quiénes tendrán la lapicera.

Para el Frente Renovador, todavía oscilante entre Alternativa Federal y el Frente Patriótico, el anuncio fue casi una estocada final, debido a la inexistencia de candidatos fuertes en ese espacio, ya que hoy ni siquiera el propio Sergio Massa haría un gran papel si se presenta sin contar con el apoyo del resto del peronismo.

El líder renovador sufrió en carne propia la presión de las bases de su propio espacio que tiene acuerdos avanzados en varios municipios y secciones electorales para disputarle a Cambiemos con chances reales de éxito, para lo cual también se necesita del famoso "efecto arrastre" de las candidatura nacionales y provinciales, por lo que ninguno de sus candidatos locales tiene ganas de colgarse del ancla que significaría ir con la boleta larga de la tercera fuerza.

Si bien en el bunker de María Eugenia Vidal ya preparan una campaña para apuntar a Kicillof y pegarlo lo más posible a los ultrakirchneristas de "La Cámpora", en el cristinismo creen que la presencia de Magario será vacuna suficiente para evitar ese efecto entre los votantes, pero fundamentalmente ante los intendentes de los más populosos distritos del conurbano.

Para la desinflada candidatura de Roberto Lavagna y para Alternativa Federal, estos acuerdos del massismo también representan un problema ya que en ambos casos aspiraban a que sea el ex intendente de Tigre el que garantizara los votos bonaerenses, ya sea como candidato a gobernador o como postulante a la Presidencia acompañado de dirigentes de su propio espacio bendecidos para disputarle el sillón a Vidal.

Pero ahora esa chance se diluye en medio de rumores sobre un acuerdo de máxima que podría cambiar la fórmula del peronismo para finalmente llevar a Massa como candidato, algo que niegan en el kirchnerismo, en el peronismo y en el Frente Renovador, pero que formó parte de las llamadas cruzadas que se realizaron esta semana antes del Congreso en Parque Norte.

Si bien descabellada, la hipótesis cobró fuerza ante el silencio absoluto de los integrantes de la fórmula bonaerense que no solo esquivaron los medios sino que modificaron sus agendas para no quedar expuestos hasta que no hubiera mayores precisiones, sobre todo después de que el propio Alberto Fernández reconociera que el binomio se trata de "una propuesta", aunque luego aclaró que "fue muy bien recepcionada", por lo que consideró que la fórmula era inamovible.

En el oficialismo mientras tanto reina la incertidumbre ante la siempre latente posibilidad de activar el Plan V a pesar de la insistencia de la propia gobernadora y de los dirigentes nacionales de primera línea de que el único candidato de Cambiemos es Mauricio Macri. En ese punto la mención del publicista Jaime Durán Barba de que el presidente podría bajar su candidatura volvió el contador a cero y generó otra vez una catarata de especulaciones.

Pero además la incertidumbre latente sobre la candidatura de Vidal pone expectantes a los radicales que esperan también la confirmación de Daniel Salvador como candidato a vice, lo que completa un cuadro nada cómodo para el oficialismo, a pesar de que en el equipo de campaña ya se preparan para apuntar todos los cañones contra la fórmula K.

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