Opinión
Cuentos de luz

Parte I: La anatomía

María del Carmen Taborcía, abogada y escritora.

Por María del Carmen Taborcía (*), especial para NOVA

Había una vez una red eléctrica denominada Sistema Argentino de Interconexión (SADI) que se encuentra dividido en tres segmentos: 1) generación de la energía eléctrica; 2) transporte de la electricidad; 3) distribución de la electricidad a los consumidores.

Los generadores de electricidad de Argentina incluyen más de 50 plantas de generación térmica, hidroeléctrica, nuclear, eólica y fotovoltaica; que se encuentran extendidas en todo el territorio nacional. En su mayoría son empresas privadas y que operan más de una usina eléctrica en la mayor parte de los casos. Todas las centrales generadoras de electricidad del país están interconectadas a una red eléctrica llamada Sistema Argentino de Interconexión (SADI); a través de este, la electricidad generada puede ser trasladada a cualquier punto del país.

Aquí entra en escena el transporte de la electricidad. El transporte se realiza a través de líneas de alta tensión que recorren el país. Dadas las grandes distancias la electricidad debe viajar en alta tensión para contrarrestar un efecto de la naturaleza que es conocido como Efecto Joule, que provoca que al recorrer esas largas distancias, la electricidad pierda su potencia en forma de calor, recalentando los cables.

El transporte a través del SADI se realiza mediante dos subsistemas que lo componen, el Sistema de Transporte de Energía Eléctrica de Alta Tensión (STAT) y el Sistema Troncal (ST). El Sistema de Alta Tensión la transporta de una región del país a otra. El Sistema Troncal lo hace dentro de una misma región entre plantas generadoras y distribuidoras. La única empresa a cargo del STAT es Transener, cuya mayoría accionaria pertenece a Pampa Energía, y una porción minoritaria es del Estado Nacional.

El Sistema Troncal está a cargo de distintas empresas, una por cada región. Todas ellas cuentan además con subestaciones transformadoras que elevan o reducen la tensión eléctrica. La etapa final es la distribución de la electricidad a los consumidores y está a cargo de empresas concesionarias (en su mayoría privadas), que la compran y suministran en su zona de cobertura. Por lo general hay una por provincia, salvo la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, y en muchas localidades que han optado a nivel local por la distribución a través de cooperativas eléctricas.

Otro gran actor es CAMMESA, la “Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico S.A.”, sin fines de lucro, que fue diseñada como ángel guardián del SADI, cuyo 80 por ciento está en manos de agentes del mercado mayorista de electricidad, mientras que el 20 por ciento restante pertenece al Ministerio de Energía.

CAMMESA también supervisa la calidad y seguridad de las operaciones del SADI, el monitoreo de las transacciones económicas en los mercados spot y futuro y la gestión de las operaciones de facturación, cobro y finanzas de los fondos de mercado; es usando la analogía, la torre de control en un aeropuerto.

(*) Abogada y escritora

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