Sexo y erotismo
Metele que son pasteles

¿Cansado de la rutina?: 10 posturas que te harán vibrar de placer

Cambiar las poses cotidianas por algo que haga encender la pareja.

No hay nada más lindo que encontrar la posición que funciona para ti, la apuesta segura, el orgasmo cómodo y el nivel de exposición exacto que aguanta tu cuerpo. Para tu compañero, también es fácil ir por ahí y asegurarse un final feliz. Sin embargo, explorar otras posturas de a dos permite seguir indagando en el potencial sensitivo de cada uno. La idea de abrir la exploración no es necesariamente alcanzar el clímax, sino más bien lograr "desautomatizarse" para demostrarse mutuamente que ambos aún tienen mucho por hacer sentir al otro.

1. La L: si quieres alejarte de la cama, la L es ideal. Se hace sobre una mesa clásica, como la de comer. Cuando te acuestas boca arriba sobre ella y abres las piernas, descubrís que ¡voilá! estás a una altura que a él le queda súper cómoda para empezar con la acción, parado, mientras te mira. Esta posición te da libertad para rodear su cintura con tus piernas y hacer presión mientras él va profundo. Como sea, es cómoda para los dos, bastante exótica y si eres un poquito exhibicionista, seguramente vas a disfrutar el ángulo que puedes ofrecerle ahí, desparramada en la mesa, como un gran banquete.

2. El vaivén o la hamaca: la hamaca es fácil y puede hacerse tanto en la cama como en el suelo. Es como si quisieras cabalgarlo. El hombre se debe sentar con las piernas estiradas hacia adelante y tu bajar sobre él, sólo que esta vez, te mantendrás levemente inclinada hacia atrás, como acostada. La idea es que él te tome por la cintura para acercarte y alejarte, como meciéndote. Puedes darle una vuelta interesante utilizando algunas almohadas bajo tu pelvis para no hacer ningún esfuerzo. El contacto visual entre ustedes podría sumar mucho erotismo, eso claro, si es que él no se distrae con lo que está pasando más abajo porque desde su ángulo, tendrá un show muy explícito.

3. La cuchara hot: es una postura muy cómoda para cuando ambos están cansados pero quieren seguir. Acostados de lado, él te puede abrazar y penetrar desde atrás. Desde ahí tendrá una llegada directa hacia el punto G, y además, las manos libres para acariciarte íntimamente mientras tanto ¿Un gran plus? Que te susurre cosas al oído mientras hace todo eso.

4. La Trapecista: es bastante adrenalínica y requiere de concentración y desinhibición. En este caso, él debe dejar caer su cuerpo a un lado de la cama, hacia abajo, pero manteniendo la pelvis y las piernas en el colchón. Vos te vas a sentar por encima, apoyando los pies en el suelo. El gran plus de hacer La Trapecista, es que, al estar arriba y ser quién se mueve, la sensación de poder es tuya. Ese poder se acrecienta por la poca capacidad de maniobra que le quedará a él. Es ideal si les calienta que en algún punto de la acción, seas tú la que tenga el mando.

5. El barco: en esta posición volvemos a tenerlo a él acostado sólo que esta vez, debe levantar ligeramente las piernas. Tú te vas a sentar encima, pero dándole la espalda y una gran vista a tu cola. Cuándo él entre, estimulará tu punto G y podrá además, jugar con tu retaguardia mientras tú manejas el ritmo. Una almohada bajo su pelvis hace todo esto más excitante. Además, tu ángulo de inclinación puede cambiarlo todo para ambos. Si te recuestas para adelante, él no va a poder creer lo que ve y si te recuestas para atrás, en la famosa posición "camello" de yoga, hasta reposar tu espalda sobre su pecho, no vas a creer lo que sentís. Requiere elongación, fuerza física y un poco de destreza, sí, pero lo que te pide esta variación, es exactamente lo que te da: mucho.

6. La Yogui: si alguna vez hiciste yoga, sabrás que esta es una de las posturas más tradicionales. En las clases, en general, arrancas haciendo la vela, elevas las piernas y recién entonces, las llevas para atrás, abiertas, hacia tu cabeza. En esa parte es donde entra el hombre, sentado por encima de ti. Es muchísimo más fácil y cómodo si haces esto contra la pared o contra un sillón y no tenés que encargarte, como en yoga, de mantener el eje en una situación tan particular (aunque de todas formas, en ningún momento puedes perder la concentración y el dominio muscular). La penetración en esta postura puede ser súper profunda y la sensación de adrenalina, intensa. Como no tenés mucha maniobra de movimiento, es ideal si te copa sentirte expuesta y bastante dominada.

7. El Tetris: es una consecuencia bastante lógica, natural y cómoda de la cucharita. Tú sigues recostada y él, en cambio, recupera la compostura para ponerse de rodillas justo entre tus piernas, separarlas y seguir con su parte.

8. La Suspendida: es ideal para las parejas con tamaños desiguales, en los que la mujer es pocket y el hombre, grande. En estos casos, él puede sostenerte, abriendo las piernas y las nalgas en el aire, mientras tú lo rodeas con sus piernas alrededor de la cintura. Es complicado mantener esta postura por mucho tiempo pero una vez más, la pared puede ser una aliada al igual que una mesa, para poder volver a sentarte en esa posición si él se cansa.

9. La V: aquí el hombre se coloca semisentado sobre una superficie firme y la mujer hace lo mismo sobre él, pero poniendo las piernas sobre sus hombros. Es una postura que permite el movimiento de la pelvis de ambos, que deberán sincronizarse. Requiere de cierta forma física y de una coordinación total entre ambos.

10. La push up: es difícil, nivel gimnasta, pero si ustedes son la clásica pareja fit que adora los desafíos físicos entonces podrían intentar. En esta postura él está sentado sobre una silla, tú te sientas de espaldas sobre él y luego procedes a inclinarte hacia adelante, hasta llegar al suelo.

La clave, en medio de todo esto, es lograr anclarte a él para no terminar desplomada. Esto se hace estirando tus piernas hacia el respaldo mientras te las traba con sus brazos. Una vez lograda la posición, su parte es mantenerte sujeta y la tuya, sostener el cuerpo con firmeza, como si estuvieras haciendo una plancha, para no ceder.

Lo que revela esta posición es la manera en que la tensión muscular influye en tu orgasmo. Aunque nos viven diciendo que lo importante en el sexo es lograr la relajación, a muchas mujeres les resulta mucho mejor mantener cierto grado de fuerza muscular, especialmente del músculo pubococcígeo y todo lo que hace al corazón, es decir, el centro del cuerpo. Lo que resulta de eso, sumado a la respiración acelerada y superficial y al frote de tu compañero, explica por qué tanta gente se toma el trabajo de embarcarse en una posición de estas.

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