Provincia de Buenos Aires
Escándalo

Concejales y funcionarios lujanenses se juegan millones de pesos en una ruleta que no se detiene

Los negociados se debaten entre oficialistas y opositores, sin distinción.

Por Osvaldo Cabral, corresponsal de NOVA en Luján

La voracidad mercantilista de los políticos lujanenses no es novedad, pero tampoco deja de sorprendernos los negociados que involucran a oficialistas y opositores: “Concejales y funcionarios pretenden hacer un gran negocio con una empresa privada, y a esa gran joda se la tenemos que pagar todos los vecinos”.

En la ciudad de Luján está todo patas para arriba, y es tan fenomenal la voracidad de los dirigentes políticos que ni siquiera disimulan, porque públicamente exponen cómo, cuándo y por cuánto va a ser el gran negocio de beneficiar a empresas privadas con subsidios, dineros públicos, para alentar a la compra de unidades de transporte que ascenderían a más de 15 millones de pesos, y diferentes fuentes presumen que “están todos prendidos, no solo con la compra de los tres colectivos que quieren comprar sino también con llevarse una parte de los subsidios”. Pero, nadie aclara nada.

Los concejales lujanenses, tanto del oficialismo como de la oposición, pretendieron instalar mediáticamente, ayudados por medios de comunicación pauta dependientes, un supuesto problema que tendrían los vecinos de la localidad de Olivera, anunciando que dejaría de cubrir algún recorrido por esa localidad una empresa de transporte de pasajeros, pero, en realidad lo que sucede es que ese piso concesionado debería estar cubierto por la misma empresa que pretenden traer ahora, cuando esta empresa se había ido hace años de tal adjudicación por licitación, y nadie había hecho nada al respecto.

Aunque ahora en tiempos preelectorales buscan la manera de posicionarse ante las cámaras con una supuesta solución, cuando en realidad “es un gran negocio, porque incluso quieren traspasarle subsidios en combustible y para la compra de neumáticos, cuando ese beneficio siempre lo tuvieron aunque no hacía el recorrido de Olivera”, dado que según nuestras fuentes “se habían ido porque no les era negocio, y nunca nadie desde la Municipalidad los intimó a que cumplan con los pliegos de la licitación que habían ganado”, ya que de esta manera “teniendo el piso adjudicado impedían de que se pudiera meter otra empresa a prestar servicios”.

Incluso, con esta acción cuasi mafiosa de pretender nuestros ediles ampliar los recorridas de una empresa específica, empresa privada muy vinculada políticamente a algunos funcionarios y concejales, según se destila por los pasillos municipales, la comuna en su conjunto podría ser objeto de acciones penales de parte de algún afectado, ya que sería solidariamente responsable de accidentes, especificaron fuentes oficialistas que no se encuentran de acuerdo con estas movidas proselitistas que quedan agarradas de los pelos.

Lo cierto es que inclusive desde la bancada opositora se alienta a que la propia municipalidad económicamente quebraba sostenga mediante subsidios a la empresa privada encargada de transportar a vecinos de Olivera en el partido de Luján, pero a la vez a los de Goldney en el partido de Mercedes, cuando en todo caso el intendente de Luján Oscar Luciani debería que pensar en sus vecinos, y el intendente Juani Ustarroz de los suyos la vecina ciudad.

¿Por qué con dineros públicos, que no tenemos, los lujanenses deberíamos bancar a quienes pudieren viajar hasta y desde Goldney, además de otras localidades fuera de nuestro distrito?

¿Cuál es el objetivo de darle dinero público de Luján a una empresa privada oriunda de la ciudad de Moreno para la compra de tres unidades de transporte?

En ese aspecto ¿A nombre de quién quedan los colectivos, de los privados? ¿Y si esa empresa por alguna razón decide irse nuevamente, como ya lo hizo, qué pasa con esos colectivos que estarían a su nombre? Y en todo caso ¿si los colectivos fueran puestos a nombre de la municipalidad de Luján, ¿quién paga al momento de un incidente o accidente en la ruta con potenciales pérdidas de vidas?

Quiere decir entonces que la empresa privada se beneficiaría con la compra de los colectivos, con el subsidio del gasoil, con la ampliación del tiempo de explotación de ese piso por 10 años más de los que ya están adjudicados, ¿y los lujanenses miraríamos desde la banquina a la pasada todo lo que pagamos y los beneficios se los llevan los empresarios privados?

No nos queda más que recordar esa frase célebre de una pieza musical de Atahualpa Yupanqui que reza: “Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”, ¿no?

Demasiado entusiasmados están algunos concejales y funcionarios lujanenses que “quieren colgarse de las tetas de los colectivos”, quizás para seguir mamando de una parte de los subsidios del Estado, y los interlocutores que vemos desfilar por diferentes medios de comunicación no son otros más que los que tienen amplia experiencia en medios de transporte, porque trabajaron en el sector privado del transporte de pasajeros y al momento de irse de luna de miel disfrutaron de un preciado regalo de casamiento aturquesado (chapa patente DEW 299), pero además individualizamos a letrados representantes y hasta propietarios de alguna empresa local dedicada a esta especialidad, escoltados por un piloso personaje mediático que “es un desesperado por la guita”.

Lo cierto, y queda en evidencia, que oficialismo y oposición son parte o pretenderían ser parte de un gran negocio del transporte de pasajeros, porque ninguno de los ediles levante el guante y defiende a los intereses de los lujanenses, porque de hecho dictaron una emergencia en el transporte de pasajeros sin siquiera tener en mano los aquellos pliegos de licitación que habían aprobado por el año 2013, durante la indigestión municipal de Oscar Luciani, y resulta que ahora y solo por el efecto causado por una carta documento enviada por la vecina Ximena Montes todos en su conjunto “tuvieron que recular en sus intenciones de darle poder plenipotenciario al Barba”, y no nos referimos específicamente de nuestro Señor Jesucristo, aunque sí de alguien que dentro del ¿Honorable? Concejo Deliberante sin duda alguna tiene 20 apóstoles, todos llamados Judas, que al parecer estarían entregando a nuestra bendita ciudad por algo más que 30 denarios.

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