Editorial
Puntos de vista

Una convocatoria tardía

Mauricio Macri convocaría a discutir sus diez puntos básicos a Cristina Fernández. (Dibujo: NOVA)

El Gobierno Nacional sabe que se acera la hora final, y mientras avanza la cuenta regresiva intenta mediante distintas estrategias, salvaguardar el colchón de votantes que cosechó antes de 2015 y, al mismo tiempo, busca no perder gran parte de los que le dieron la victoria hace más de tres años y medio.

A través del primer manotazo de ahogado, el plan “Precios Esenciales” que muchos ya vaticinan su fracaso, Mauricio Macri pretendió maquillar la escalada de la inflación y apenas una semana después del anuncio, el mercado le dio la espalda, subió el dólar y también el riesgo país. Por eso, el ejecutivo tomó la drástica decisión de darle intervención al Banco Central para frenar a la divisa estadounidense.

Mientras tanto, a fines de la semana pasada circuló una especia de acuerdo básico de diez puntos con los que el presidente convocará a dirigentes de la oposición para discutirlo, firmarlo y, de esta forma, garantizarse una mejor gobernabilidad de cara a elecciones de agosto primero, y de las generas de octubre después.

Este pacto ya fue rechazado por muchos probables candidatos, entre ellos Roberto Lavagna y Sergio Massa. Este último, mediante una conferencia de prensa, comentó que la convocatoria le había llegado vía mensaje de Whatsapp, y aseguró que "el Gobierno no tiene ninguna voluntad de corregir el rumbo, solo quiere que nos hagamos cargo de su fracaso".

En las últimas horas, incluso, se barajó la posibilidad de que también el ejecutivo analizó la posibilidad de convocar a Cristina Fernández de Kirchner, la principal dirigente opositora, algo que no estaba en los planes desde un principio. Sin embargo, la ex presidenta adelantó que no aceptará discutir las medidas a libro cerrado.

Este falso acuerdo planteado por el oficialismo es otra muestra más de maquillaje electoral, otro manotazo de ahogado a sabiendas de que Macri se hunde en las encuestas y una reelección asoma cada vez más lejana. Extrañamente, un espacio que siempre se autoproclamó como dialoguista, tardó más de tres años en convocar a otros espacios que no forman parte de la alianza gobernante.

Lo cierto es que Cambiemos ve agotado su modelo y buscará que, en los próximos meses, cuando se agudice la crisis económica, poder salir a flote con ayuda de la oposición o, en caso de que finalmente no se llegue a sellar el pacto que se traduce en más ajuste, acusar a ese mismo sector como responsable de todos los males por no aceptar un acuerdo de gobernabilidad.

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