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Entrevista exclusiva con NOVA

De karateca a modelo: la historia de Micaela Parreño, una triunfadora del mundo

  • Micaela Parreño no es sólo karateca, sino también modelo. (Foto: Berna Bosco)
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  • Micaela Parreño es karateca desde los tres años.
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  • Micaela Parreño no es sólo karateca, sino también modelo. (Foto: Berna Bosco)
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  • Micaela Parreño es karateca desde los tres años.
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  • Micaela Parreño no es sólo karateca, sino también modelo. (Foto: Berna Bosco)
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  • Micaela Parreño es karateca desde los tres años.
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Por Sofía Muñoz

Su nombre es Micaela Parreño, tiene 21 años y vive en el barrio de San Cristóbal. Practica karate, siendo 15 veces campeona del mundo, pero la vida le dio la posibilidad de ser modelo. En una entrevista con NOVA, nos cuenta su historia y cómo conjuga dos actividades que la sociedad considera como opuestas.

-¿Cómo se fue desarrollando tu carrera de karateca?

-El deporte lo arranqué porque mi padre se dedicó toda la vida a entrenarlo y después a enseñarlo, y di mis primeros pasos con él. Al cumplir los tres años y medio, mi mamá me contó que me levanté con la mamadera en la mano y le pegué una patada a la bolsa, y ahí mi papá me dijo si yo quería entrenar. Me lo tomé de una forma profesional desde muy chica. Siempre sentí que fui diferente a los demás en el sentido de que mi padre sea mi entrenador, por lo que me sobreexijo mucho más, entonces no podía faltar a los entrenamientos y sacrifiqué algunas cosas, como salir o ir a algún cumpleaños, porque tenía torneos y competencias muy importantes. No es solamente un arte marcial o un deporte, sino un estilo de vida.

-¿Cuánto tiempo te ocupa entrenarte?

-Entreno de lunes a sábados, cuando estoy en época de preparación para un mundial o panamericano. De lunes a viernes hago entrenamiento normal y los sábados es la selección.

-¿Tenés otra actividad paralela?

-Estoy a una materia de recibirme de la tecnicatura de Higiene y voy a arrancar la licenciatura después de las vacaciones de invierno. Siempre hice changas, no porque no consiga trabajo, sino porque mis papás prefirieron que estudie. Este año tuve mi primer trabajo oficial, siendo Embajadora 317, en el cual tenemos un salario.

-¿Cómo enfrentas la diferencia que hay entre un deporte de artes marciales y el ámbito de la belleza?

-Siempre quise ser modelo, pero me tiraban abajo diciendo que soy bajita o morocha de piel, pero nunca me di por vencida. Siempre iba a los concursos y finalmente se dio esto. Lo bueno es que buscaban mujeres reales y romper con los prototipos. Les interesó mucho mi historia, porque no es normal ver a una chica que se dedica a un deporte y sea modelo. Lo que buscamos las cinco embajadoras es demostrar que no importa lo que se haga, no te define como mujer u hombre. Es una lucha constante. Todas tienen la oportunidad de hacer cualquier cosa, no tiene que haber límites.

-¿Hubo un cambio en tu vida con el modelaje?

-Es lindo, pero a la vez raro. Nunca fui una chica que se produzca mucho o se saque tantas fotos. Igualmente siempre fui muy femenina, pero aprendí a maquillarme y tuve que cambiar mi color de pelo. Fue un cambio bueno para mí.

-¿Qué proyectos se vienen con el karate?

-Tengo un torneo en Brasil en noviembre.

-¿Qué se siente representar la Argentina en otro país?

-Es una de las cosas más importantes. Por ahí una pelea dura 15 minutos, pero atrás de eso hay dos años de trabajo, de entrenamiento, de dieta, de una preparación física de pesaje, de ahorro, porque no es fácil pagar la estadía y el viaje. En el momento que me subo en lo más alto del podio sosteniendo nuestra bandera en los hombros es el momento que más disfruto, que me emociona porque tardé tiempo pero lo logré. Es uno de los momentos más satisfactorios que vivo.

-¿Le pediste al Estado ayuda económica por representar al país?

-La verdad nunca me acerqué por el simple hecho de que el karate es algo irrelevante para ellos, porque no tienen ni idea y hasta lo confunden con el taekwondo. Siempre se le presta atención al fútbol, al vóley, al hockey y al tenis, entonces uno no tiene la intención de ir porque ni saben qué deporte hacés y eso desalienta. Tengo tantos mundiales ganados y muy poco reconocimiento. Lo hago por mérito propio y por mi país. Tengo más cosas ganadas que otros deportistas y nadie lo sabe. No quiero reconocimiento de plata ni de medalla, sino apoyo. A veces eso duele, porque es mucho esfuerzo desde muy chiquita y es feo que nadie te lo reconozca.

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