Sexo y erotismo
Prácticas milenarias

La Antigua China. El "Imperio del Deseo"

  • La búsqueda del incremento del placer y de la duración del acto sexual ha desvelado a las sociedades humanas prácticamente desde sus inicios, y la Antigua China no fue la excepción.
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  • En la búsqueda del placer completo y perdurable, los chinos se destacaron por su desarrollo y diseño.
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  • En la búsqueda del placer completo y perdurable, los chinos se destacaron por su desarrollo y diseño.
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Por Alberto Lettieri

La búsqueda del incremento del placer y de la duración del acto sexual ha desvelado a las sociedades humanas prácticamente desde sus inicios. La Antigua China no fue la excepción, ya que la aristocracia se regocijaba con una plenitud sexual tan amplia que el cristianismo sòlo pudo calificarla como “lujuriosa”.

El desarrollo de las artes amatorias era auspiciado por la filosofía del TAO, que confiaba en el ceremonial, la preparación y las caricias como elementos esenciales para el incremento de la duración del placer. También allí la sexualidad era considerada como un arte que combinaba la satisfacción física y espiritual. De este modo, partiendo de la premisa de que el hombre es, por naturaleza, un eyaculador precoz, se desarrollaron técnicas dilatorias para extender la duración del acto sexual e incrementar el éxtasis.

Las poses recomendadas por el TAO para el desarrollo del acto sexual tenían además un alto valor terapéutico, ya que favorecían la circulación, disolvían contracturas, mejoraban el ritmo cardíaco, entre otras propiedades asociadas al fin de mejorar la calidad de vida y extender la longevidad. Su eficacia era tal que llamò la atención de los especialistas, quienes concluyeron en asignar a los chinos un conocimiento de la anatomía y la biología insospechados para su época.

Los primeros consoladores y juguetes anales están fechados hace unos 28.000 años, en los inicios de la civilización. Eran generalmente bastante toscos, compuestos en piedra y en madera, y fueron perfeccionándose con el paso del tiempo. En las sociedades primitivas, era frecuente, por ejemplo, la utilización de piedras como auxiliares de la masturbación.

En la búsqueda del placer completo y perdurable, los chinos se destacaron por su desarrollo y diseño. Los anillos de pene, aros que se colocan sobre la base del pene con la finalidad de incrementar el placer y retrasar la eyaculación, fueron uno de los principales aportes que hicieron los chinos a la sexualidad universal en tiempos de la Dinastía Jin (265-420 DC). También se diseñaban exquisitos consoladores o dildos, con los que, adicionalmente, se trataba de evitar la infidelidad de las mujeres cuando los guerreros marchaban a la guerra. En general reproducían el tamaño y forma del pene de su marido.

También eran frecuentes las denominadas “jaulas para pene”, que permitìan retrasar la eyaculación y evitar el derramamiento del semen, al que se le atribuìan virtudes energéticas. Si bien se utilizaban oficialmente para retrasar el inicio sexual de los niños, también se aplicaban durante el acto sexual, para extender su duración. Estos objetos han mantenido su vigencia hasta la actualidad, sobre todo en prácticas sado-masoquistas.

La aplicación de juguetes anales era bastante generalizada, y se los utilizaba tanto a efectos masturbatorios, cuanto para producir una penetración simultànea tanto en pràcticas hetero como homosexuales.

Consoladores, jaulas y juguetes anales estaban elaborados generalmente sobre bronce o madera, aunque los segmentos más acomodados de la aristocracia también recurrían a la helada superficie del jade. En las tumbas de la Dinastìa Han (206 A. C. hasta el 220 D. C.), por ejemplo, se ha encontrado una gran diversidad de objetos eróticos, acompañados de lujosos recipientes para beber vino, vasijas, orinales, lo cual trasunta la pretensión de extender los goces de la sexualidad más allá de la muerte.

Llama la atención que tanto juguetes anales como jaulas y consoladores eran huecos, ya que se buscaba impedir que los fluidos vitales producidos durante el acto sexual –o energía chi- se desperdiciaran. También se elaboraban sellos de uso bucal con figuras animales para la conservación del fluído chi luego de la eyaculación en las prácticas de sexualidad oral. .

Hasta la llegada al trono de la Dinastìa Quing o Manchú (1644-1912), los chinos continuaron con la adoración de los genitales, a los que asociaban con la veneración de la naturaleza. Las representaciones del acto sexual eran un tópico habitual en las producciones artísticas, que se caracterizaban por la ausencia absoluta de prejuicios. Las pinturas y estatuas, habitualmente, tendían a sobredimensionar, de manera un tanto exagerada, los órganos sexuales, y hasta se les adjudicaban formas animales, como por ejemplo criaturas marinas o de animales de carne roja.

Sin embargo, la conservadora Dinastìa Quing o Manchu se propuso poner punto final al “imperio del Deseo”, denominación que le asignaban hasta entonces a la China. La brutalidad de las normas y de los castigos dispuestos clausuró el arte sexual ancestral de los chinos, que desde entonces debieron recluir sus antiguas prácticas en la clandestinidad, con riesgo cierto sobre su vida y su integridad.

Por todas partes, a lo largo del planeta, la consolidación del poder estatal se asoció con la imposición de mecanismos de control sobre los cuerpos y sobre las mentes. La lejana China no fue la excepción.

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