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La UCR de Santa Fe revive el internismo sin fin en su disputa con el PRO

La UCR de Santa Fe en la Convención provincial decidió dejar en libertad de acción a sus afiliados. (Dibujo: NOVA)

Por Alberto Lettieri, especial para NOVA

Tradicionalmente el radicalismo se caracterizó por la práctica de un internismo disolvente, que muchas veces hizo desbordar las mejores intenciones. No por casualidad el General Juan Domingo Perón afirmó con sutileza que, para el radicalismo, un mandato institucional constituía “un mal momento entre dos internas”.

Las heridas de las internas radicales tardaron mucho en cerrarse. La disputa entre Hipólito Yrigoyen y su tío, Leandro N. Alem, terminó con el suicidio de este último. Ya en tiempos más contemporáneos, fue notoria la forma en que Ricardo Balbín le soltó la mano al presidente Arturo Illia, o los dolores de cabeza que sufrió Raúl Alfonsín durante su gestión por parte de muchos correligionarios. Ni qué hablar de la manera en que Elisa “Lilita” Carrió caracteriza a la UCR, que compite cabeza a cabeza por su descrédito con el ecuatoriano Jaime Durán Barba.

Sin embargo, durante la actual etapa de la alianza Cambiemos, el radicalismo había demostrado una inusual organicidad interna. Hasta no hace mucho, cuando la interna cordobesa hizo estallar la lista de unidad. Pero cinco elecciones perdidas al hilo son demasiadas, y con las derrotas parece retornar esa vieja y dañina práctica interna.

Ahora le tocó el turno a la UCR de Santa Fe, intervenida semanas atrás cuando la Convención provincial decidió dejar en libertad de acción a sus afiliados para celebrar las alianzas que consideraran más oportunas. El Comité Nacional se movió con inusual velocidad, e inmediatamente decidió intervenir el distrito provincial.

Pero la práctica de la división interna siguió su curso. El encargado de meter baza en el campo radical santafesino fue el mendocino Ernesto Sanz, quien decidió demostrar públicamente en el mítico bar El Cairo de Rosario su apoyo a la candidatura de su correligionario Jorge Boasso en la puja por la intendencia rosarina frente al candidato oficial de Cambiemos, el PRO Roy López Molina, quien cuenta, a su vez, con el respaldo del candidato Gobernador, el radical José Corral, del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y del Jefe de Gobierno Porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

Sanz destacó que “todos los radicales del país saben quién es Boasso”. Inmediatamente la alerta naranja que experimentaba la alianza en la provincia se volvió escarlata. Es que el riesgo de ruptura de la alianza se intensifica cada día, sobre todo en Rosario, donde Boasso ha diseñado una estrategia de ataque y cuestionamiento sistemático sobre López Molina.

En su visita a Santa Fe, Sanz no se privó de exaltar los méritos de otro correligionario, José Corral, candidato a gobernador, quien debió afrontar el intento del Gobierno Nacional de desactivar su candidatura. Cuando finalmente hubo fumata, y Corral y Roy López se brindaron apoyo mutuo, la irrupción de Sáenz embarró la cancha.

El mendocino Sanz destacó la honestidad y la capacidad del candidato a la Gobernación, y recordó su condición de fundador de Cambiemos. Finalmente remató afirmando que “está en el momento justo para ejercer el gobierno provincial.

Los elogios no hicieron más que poner en difícil situación a Corral, quien ya creía superada la puja interna con los PRO que está tratando de revivir. El mar de fondo que existe dentro del radicalismo y la creciente predisposición que se constata para abandonar la alianza no auguran una llegada intacta a buen puerto.

La interna de Cambiemos atraviesa un estado de ebullición rupturista cuyo desenlace nadie podría asegurar hoy en día. ¿Derivará en fumata blanca o en ruptura?

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